miércoles, 12 de junio de 2013

CONSECUENCIAS DE LAS ADICCIONES




Por ejemplo el alcohol, a pesar de ser legal y poder comprarse en cualquier mercado, sigue siendo una sustancia adictiva que provoca efectos desastrosos: accidentes automovilísticos, enfermedades cardiovasculares, cirrosis hepática, hemorragias cerebrales entre otros.
Si tomamos el caso del tabaco, otra sustancia adictiva legal, podemos decir que su consumo aumenta considerablemente el riesgo de contraer algún tipo de cáncer relacionado con las vías respiratorias como una de sus consecuencias más graves.
Las personas adictas que consumen sustancias inyectables corren el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por la sangre, como el SIDA. Además estas sustancias provocan más sobredosis que las consumidas por otros medios.
Recordemos que la mayoría de las drogas provocan una dependencia tanto física como psíquica y que su uso continuo provoca tolerancia, por lo que la persona debe consumir cada vez más para lograr las mismas sensaciones.
Otra característica que se presenta invariablemente es la pérdida del control; ser incapaz de evitar la práctica compulsiva, aunque el adicto lo vea de otra manera. Esto es así, porque esta es otra particularidad que siempre está presente: el autoengaño y la negación del problema, lo que conduce a una falta de perspectiva a la hora de asociar el deterioro personal con el comportamiento adictivo que lo provoca, y por ende, no ver la necesidad de buscar ayuda.
Muchas adicciones, además del daño que se inflige uno mismo, se caracterizan por otros daños colaterales, particularmente al entorno más próximo, como la pareja o la familia.

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